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Conozco lo que es el comercio justo desde hace tiempo, pero en la práctica del consumo personal, no he seguido un hábito regular, si no que más bien me he limitado a momentos y épocas del año concretas y algún que otro encuentro grupal en el que hemos optado por incluir en el menú este tipo de productos. Pero todavía no lo he incorporado como hábito regular. ¿Por qué? ¿El precio? ¿Puntos de venta? ¿incertidumbre ante  el alcance y los efectos? … Una combinación de todas ellas. Sobre todo de muchas dudas. Entre ellas una de las más importantes, la que da título al libro de Esther Vivas y Xavier Montagut “¿Adónde va el comercio justo? Modelos y experiencias“.

Desde Xarxa de Consum Solidari , que es la línea que marca la postura del libro, se defiende un comercio justo que va desde el productor hasta el consumidor final, teniendo en cuenta a todos los actores, haciendo hincapié no solo en la importancia de las relaciones Norte-Sur, si no en las relaciones Norte-Norte y Sur-Sur.

Desde que el comercio justo empezó su andadura, el número de tiendas y organizaciones (en España es mayor el número de las no importadoras frente a las que sí lo son), las ventas, el voluntariado y la percepción por parte de la población han ido en aumento. Aún así, el libro concluye una serie de puntos débiles: la baja comunicación y cooperación entre organizaciones del Norte; la poca consideración a futuro de la vinculación con movimientos sociales por parte de las organizaciones; y la desinformación de las personas consumidoras y su sentimiento más de financiadores que de parte activa del movimiento.

Al mismo tiempo el movimiento de CJ ha ido evolucionando hasta convertirse en algo complejo y muy diverso. De ahí la importancia de matizar. Existen diferentes tipos de organizaciones que trabajan con productos de comercio justo de manera diferente: distribución y venta en grandes superficies, descuentos, utilización de sellos de certificación….. ¡la cosa se complica!

El modelo que defienden Esther Vivas y Xavier Montagut en el libro, es el de un comercio justo que garantice la equidad en los intercambios, en todos los puntos de la cadena comercial. Y aquí es donde entran en debate tanto la venta en grandes superficies como los sellos de certificación. La Fairtrade Labelling Organizations Internacional (FLO) es la organización internacional encargada de la certificación de los productos de comercio justo. Esta certificación ha sido objeto de múltiples críticas debido a que ciertas multinacionales lo han utilizado para certificar alguno de sus productos. Esto es así porque el sello FLO se basa únicamente en los criterios de producción y condiciones de trabajo en el Sur, y no a la(s) transformacion(es) que se dan hasta que el producto llega a manos del consumidor final. Nestlé, Starbucks o McDonalds lo han utilizado para certificar alguno de sus productos. Por un lado, los defensores del sello afirman que es una manera de transmitir al consumidor confianza y transparencia hacia el producto, y hacer que éste llegue a más consumidores por las vías de grandes superficies. Por el otro lado están quienes piensan  que el sello FLO desvirtúa el espíritu transformador del CJ, permitiendo que empresas (multinacionales) con prácticas más que dudosas en cuestión de DDHH y medioambiente incluyan entre su amplia gama de productos alguno de CJ. ¿CJ = Paternalismo/Marketing con causa/limpieza de imagen?

¿Son excluyentes la construcción de un movimiento social y una operativa comercial insertada en un sistema capitalista? ¿Pueden los máximos promotes y beneficiarios de un modelo comercial injusto convertirse en actores de transformación social? ¿Pueden los volúmenes de ventas medir la evolución de la conciencia colectiva del Norte? Seguramente, NO.

5 años después de su publicación salió esta revisión que indica que están surgiendo alternativas al sello FLO, (Espacio por un Comercio Justo) a favor de certificar a las organizaciones frente productos individuales.Pero además sigue haciendo hincapié en los retos del CJ:

  • Más información sobre el impacto del CJ en los países del Sur, que indiquen el nivel de desarrollo de los mismos.
  • Promover cambios en las políticas frente a  ganar espacios de mercado.
  • Un CJ que incremente los proyectos de cooperación.
  • Una incidencia política mayor, frente a la poca y parcial actual.

Pues bien. Cuando comento algo sobre productos de comercio justo muchas veces me veo soltando un discurso paternalista del estilo “una chocolatina hoy, una niña que comerá mañana”, como si el CJ en sí fuese un parche, una isla en medio del sistema imperante. Y por eso buscando información encontré este libro, a través del que sinceramente creo que son necesarias otras reglas, otro comercio que no se rija por la maximización de beneficios por encima de todo. Un CJ que se oponga a que grandes multinacionales, que se rigen por ésto, no vendan un producto certificado para limpiar su imagen. Un CJ más transformador y no tan comercial.   Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Alternativa total al margen del modelo actual? ¿Productos de Intermón Oxfam en los supermercados? ¿Cómo incluir el CJ como hábito y saber cómo transmitir el espíritu transformador del mismo? Dudas100% …. Y como veo que me estoy extendiendo demasiado… dejo la búsqueda de información y mis cavilaciones para el próximo post. 😉

* Imagen de Opcions


Enlaces de interés

* Entrevista a Esther Vivas y Xavier Montagut
* En el comercio justo no todo vale
* Imagen de sello FLO ciudadredonda.org –> Comercio Justo en el super
* No somos hormigas
* Cómic “Zer da bidezko merkataritza” (disponible en otros idiomas)
* Otros enlaces de interés

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