Etiquetas

, , , ,

Hace mes y algo salió a la luz una iniciativa por parte de un grupo de 120 bloguers con la inteción de escribir un libro. Un libro hecho por todos, con aportaciones sobre diferentes temas que tienen en común el papel del usuario en la red, la nueva red en la que el usuario deja de ser sujeto pasivo para convertirse en sujeto activo; donde pasa de recibir información a aportarla también. De esta forma la red coge otra forma, se contruye el molde de una nueva red al “gusto del todos”, donde la opinión del otro se tiene en cuenta.
Este libro lleva por título “Blogbook: EL futuro es tuyo. La revolución social de las personas” que se puede descargar desde aquí.
No me quiero alargar mucho porque lo que relamente quiero es transmitir mi opinión sobre el primero de los artículos escritos por “Andrés Pérez Ortega” : “Radicales libres, el poder de los nuevos emprendedores”.

Mi visión de un profesional Radical Libre es la de alguien inquieto y con gran poder reactivo. No puede quedarse estático y tiene que estar constantemente imaginando y creando nuevos proyectos. Además tiene una elevada tendencia a establecer enlaces con otros profesionales. No está sujeto a una definición administrativa. Su forma de actuar no depende del tipo de contrato o de un vínculo más o menos formal. Es más bien una forma de pensar y de ver la vida.
Hay varias características que le definen:

  • Un Radical Libre no tiene la obligación de seguir una trayectoria profesional lineal predeterminada.
  • No ha de seguir el guión que escribió o le escribieron antes de cumplir los veinte.
  • No acepta ser lo que otros dijeron que fuese.
  • Sabe quién es, lo que quiere y lo que puede ofrecer a otros.

Todos podemos ser RL. Actualmente tenemos las herramientas, los recursos y los conocimientos necesarios para abrir nuevos caminos, los nuestros.
Llevamos demasiado tiempo escuchando consejos, advertencias y recomendaciones bienintencionadas. Nos previenen delos desastres que nos pueden ocurrir si sacamos la patita por debajo de la puerta. Pero

¿Sabéis cual es la buena noticia? Que no pasa nada, o al menos nada malo, casi nunca.

Podemos empezar a utilizar nuestro “gran poder reactivo” para explorar caminos prohibidos.
Nuestro territorio no es un cubículo, un despacho, ni siquiera una empresa o una ciudad.

Nuestro laboratorio es el mundo entero.

Todo está a nuestro alcance si mantenemos nuestro gran poder reactivo
y no permitimos que nos aíslen.

Definitivamente no eres tu coche, ni tu casa, ni tus amigos, ni mucho menos tu título
o tu cargo. Tú eres tú, pero posiblemente casi lo has olvidado.
Hace demasiado tiempo que estás escuchando lo que debes o puedes hacer o no. Desde que nacemos escuchamos normas,nos someten a reglas, nos aconsejan que no hagamos ruido, que no destaquemos…

De esa manera seremos ciudadanos “decentes”.
Porque nadie es como tú. Cuando identificas tu núcleo,la raíz de tu valor, es cuando puedes empezar a sacarle partido. Ese es tu mayor poder.
Si descubres lo que te hace valioso y sabes comunicarlo, aumentará tu demanda, en definitiva, tu influencia y tu valor.
Eso significa que podrás elegir, tendrás más opciones y por lo tanto serás responsable de tus actos y eso da mucho miedo.
La libertad se consigue aumentando las opciones. Un Radical Libre no puede existir en un medio en el que no pueda reaccionar.


He tratado de sintetizar lo que más me ha llamado la atención pero prácticamente ha sido todo el artículo. Aquí simplemente he “copiado y pegado” aquello que más me ha llamado la atención y que me ha hecho reflexionar, pero como ya he dicho antes, ha sido prácticamente todo el artículo.

Creo que es importante lo que Andrés trata de comunicar. Todos podemos ser radicales libres, y ejercer nuestro poder reactivo, Es cuestión de creérnoslo, ver que podemos y debemos seguir el camino que nos marquemos, sin seguir el rumbo que nos impone la sociedad, o a día de hoy, las multinacionales y empresas que desgraciadamente dominan el mundo. A veces es necesario leer algo así, para reforzar aquello que YA SABEMOS pero que NO LLEVAMOS A LA PRÁCTICA.

De todas formas hay una parte del artículo con la que no estoy demasiado de acuerdo, o al menos lo concretaría un poco:

Compite. Uno de los grandes prejuicios que nos han transmitido es que la competición es mala. Sin embargo, desde pequeños estamos luchando por unos recursos escasos.
Desde la persona que nos enamoró cuando la vimos por primera vez hasta el cliente que nos permitirá salir adelante. La competencia nos ayuda a mejorar, a no dormirnos y a mantener la inestabilidad y el poder reactivo que caracteriza a los Radicales Libres.

Pienso que la sana competencia no está mal, es una manera de incentivarnos , motivarnos, y poder sacar lo mejor de nosotros mismos. Pero cuando esa competencia hace que pises la cabeza de los demás y adoptes actitudes egoístas en beneficio propio únicamente, no veo que esté bien. Nos educan para que seamos los mejores, lleguemos a lo más alto, pero desde un punto de vista totalmente individualista.
Todo depende de nosotros: ser o no ser un radical libre, he ahí la cuestión.

Anuncios